lunes

Las ítacas

Bueno, ya terminó mi superviaje y aquí estoy otra vez, inmersa en mi vida. Pero no, no estoy triste, me siento cargada de energías y con nuevos planes y con nuevas cosas por hacer. Como dice el poema 'Ítaca te ha regalado un hermoso viaje, ninguna otra cosa puede darte', aquí estoy, comprendiendo, como siempre, que la vida es un viaje y que tú tienes que tomar cada uno de los regalos que ese viaje te da y llenarte los sentidos de ellas, solo eso puede darnos Ítaca.
De mi superpaseo, ¿qué les contaré aparte de lo que ya escribí? Que fue lindo volver a mi Madrid, aunque me faltaron días para estar ahí, para recorrer, para ver a mis amigos... pero si hay algo que decidí es que es una ciudad a la que siempre quiero volver y estoy segura de que será así, de que volveré cuantas veces sea necesario para el alma.
También estuve en Lisboa que resultó ser hermosa, toda una joya. El paisaje es lindo, la comida deliciosa, los postres ñami, la gente muy amable, en fin, todo precioso y también me gustaría volver.
Luego de Lisboa vino la realización del sueño. Si me preguntaban adónde quería ir antes de morir y qué sitio era el que soñaba con conocer, yo siempre respondía Atenas. Y, sí, estar en la Acrópolis era el sueño de mi vida y lo logré. Llegamos a Atenas y estuvimos en la Acrópolis, la vimos, caminamos, respiramos, en fin, fue hermoso, ahora lo que queda es descubrir un nuevo sitio soñado. Pese a la hermosura de la Acrópolis, la experiencia de Atenas fue algo extraña, es la ciudad más caótica que he conocido, solo los barrios que rodean la Acrópolis están libres del caos, una locura. Si vuelvo a Atenas, no me gustaría ir por muchos días.
Eso, luego tocó volver y aquí estoy, llena de fotos que bajar, con la maleta cerca de la puerta por si vuelvo a tener ganas de irme, con ganas de seguir con el viaje hacia Ítaca, siempre.
Lo lindo de volver fue encontrar a todos bien. Mi PJ me había dejado flores en la casa para que alegraran mi regreso, siempre había tenido ganas de recibir flores, sí, pueden pensar que es cursi, pero era algo qeu siempre quise y PJ lo hizo, realmente me alegro de tenerlo en mi vida, de que sea parte de mi Ítaca.

domingo

De viaje

Eso, la cosa es que después de miles miles de años estoy de vacaciones. Siiiiiiiiiii, al fin en Europa, otra vez, conociendo muchas cosas nuevas y reconociendo otras. Me reencontré con mi hermana después de casi un año y fue un gran regalo, casi casi como que nunca nos hubiéramos separado, además, claro, cumplimos la promesa de conocer París en el 2008. Increíble, una ciudad tan bonita como pretexto para los reencuentros. La pasamos a lo bestia, es chévere ver cómo la gente que quieres cambia y siempre para bien.
También estuve en Berlín, lo lindo de estar ahí fue toda la sorpresa que representó, es una ciudad hermosa, lindísima, llena de cosas lindas a cada paso, me encantó. También conocí Postdam, la ciudad donde quiero vivir cuando sea viejita... con PJ, ¿será?
Y eso, ahora estoy en Barcelona, ya había venido antes y me gustó. Mi hermana me presentó a SU Barcelona, donde ha vivido este año y es chévere eso de conocer o reconocer las ciudades a través de los ojos de otros, que las sienten ya suyas.
Mañana voy a MI Madrid, creo que es una de las cosas que más me emociona de este viaje, eso de volver a la ciudad donde estuve un tiempito y la pasé tan bien, donde dejé tantos amigos, tantos pasos, tantas historias, en fin, tengo muchas ganas de volver a Madrid, al menos porque siempre pensé que pasarían más de dos años antes de volver.
En fin, y el viaje sigue y sigue, es divertido esto de estar en varios sitios, de conocer nuevas formas de vida, de llenarte los ojos y los sentidos con tantas y tantas cosas. Que viva el viaje.

martes

Cambiando la rutina

Bueno, sigo con los cambios. Desde hace un par de semanas cambié mi rutina diaria. Ahora madrugo todos los días para ir al cycling, ¡estoy haciendo ejercicio! Y, claro, luego del cycling tengo toda una mañana para hacer mil cosas. Realmente me siento contenta, porque estoy ejercitándome y porque estoy aprovechando mejor mi día. Y también estoy contenta porque en dos semanas me voy de viaje, al fin vacaciones. Es gracioso cómo a veces cambian las cosas, de hecho, hoy, mientras venía del cycling pensaba en todas las cosas que han cambiado en mi vida este año y son taaaaaaaaaantas, los treinta han llegado llenos de cosas, con millones de regalos, mi casita nueva, PJ, mi máster, en fin, y ahora al fin París y Atenas y Berlín y Lisboa y otra vez Madrid... y quién sabe cuántas sorpresas más. Si así llueve, ¡que no escampe! ¡Me quiero empapar!

Los procesos

Cuando llevaba un mes o alguito más saliendo con PJ se nos acercó una niña en la calle a vendernos rosas y él le dijo: "No gracias, ya pasamos esa parte del proceso". Si ha habido una palabra que que me ha rondado durante estos siete meses (siiiiiii ya son siete, es increíble cómo pasa el tiempo) es precisamente el proceso. Y es una palabra que siempre se nos cruza cuando discutimos.
Pero ¿qué es el proceso? Ni yo misma lo sé exactamente, pero creo que es eso de que las relaciones cambian y las cosas que en un inicio podáin ser dulces o románticas luego no lo son y hay nuevas cosas y nuevos códigos que se convierten en la expresión de lo que uno siente por el otro.
No voy a negar que a veces me cuesta entender este proceso, que al principio las cosas sean tan perfectas, tan románticas, tan nuevas y luego, de pronto, ya no lo son tanto. Claro que aparte del proceso de pareja hay el proceso interno, ese en el que te cuestionas tantas cosas de tu vida y de tu manera de ver las relaciones y de entender a la pareja. Obviamente los procesos de PJ y mío han sido muy diferentes, empezando porque tiene 11 años más de recorrido que yo y si en cinco años pasan mil cosas, en 11 pasan 11 mil y hemos tenido experiencias diferentes que nos han marcado.
Pero al final llegamos a juntarnos en alguna parte de nuestro proceso vital y voilá, hay un nuevo proceso de algo que empieza y luego solo se desarrolla, nunca sabemos hasta dónde llegan las cosas, qué pasará luego, pero hay que ir viviendo el proceso y siendo conscientes de que el mismo hecho de compartir un pedazo del camino con alguien ya va cambiando tu vida.
En fin, estas son solo reflexiones, no esperen que sea coherente.

sábado

¡Cambia!

Me acuerdo del colegio, cuando mis amigas me escribían notas o me daban tarjetas y una de las típicas frasecitas, aparte, obviamente del TQM o el TQLB, era 'Nunca cambies'. Chuta, y yo también la escribí taaaaaaaaaaaaantas veces.
Resulta que últimamente mucha gente me ha dicho que tengo que cambiar, cambiar de look, cambiar de ideas, cambiar de sentimientos, cambiar de visiones, uf, cambiar y cambiar. Lo curioso es que casi toda esta gente es MI gente, la que está ahí en todo momento y ha sido testigo de toooooooooooooooooodos los cambios que ha experimentado mi vida. Porque, admitámoslo, nunca le hice caso a la frase de las tarjetas y he cambiado, claro que he cambiado. He cambiado de look, gracias a Dios, a Javier (mi peluquero) y a mi hermanita, ahh y a Vogue jajajajaja. He cambiado de manera de pensar, de ideas, o sea, yo hace 10 años ni cagando me hubiera ido a vivir sola o, hace menos, cinco años como mucho, una de mis metas era tener una familia. He cambiado, he cambiado de casa en los últimos cuatro años como nunca jamás me cambié antes, he cambiado de trabajo, he cambiado hasta el orden de mis muebles, en fin, he cambiado y sigo cambiando y seguiré cambiando porque eso es la vida, es seguir cambiando hasta encontrarte, e incluso cuando te encuentras sigues cambiando. Yo me he encontrado varias veces, me he reconocido siempre pese a los cambios, pero sé que, felizmente, no soy igual de lo que era ayer porque cada uno de los pasos que doy me va cambiando, y para bien.
Por eso no entiendo por qué MI gente quiere que cambie, como si no se diera cuenta de todos los cambios que se han dado adentro y afuera, me imagino que esta ceguera puede ser por tanta cotidianidad que hace que los cambios en el otro sean imperceptibles. O sea, uno se da cuenta de cuánto cambian los otros solo cuando no los ves en mucho tiempo y tu experiencia de ellos es, hasta cierto punto, virgen.
Eso, ¿qué puedo decir? Que sí, que seguiré cambiando, que siempre seguiré cambiando y no porque otros me lo sugieran sino porque esa es la dinámica de la vida, obviamente mantener la esencia, pero seguir cambiando hasta perfeccionarse, y, por suerte, uno nunca se perfecciona del todo jeje. LQLB Por favor, cambien.

El tiempo, el tiempo

Siempre que llevo un diario (y en este caso el blog de Olivia, que se parece tanto a uno), me gusta revisar y ver cómo estaba hace un año, hace dos, en qué pensaba y qué hacía. Hoy, por casualidad, me puse a revisar mis posts del 2007 y hace exactamente un año escribí esto y es chistoso todas las cosas que han pasado y cómo ahora todo es superdistinto de cómo fue el año pasado y es lindo que todo sea distinto.
Yo no pensé que ya va a ser un año de esa historia triste de Oasis, es increíble cómo ha pasado el tiempo, a tanta gente que he conocido desde entonces, tantas locuras que pasaron y lo bien que me siento ahora, con el corazoncito curado y con muchas ganas de nuevas cosas y con muchos nuevos retos.
Eso, es bueno volver atrás y ver que todo va pasando por algo y que vamos creciendo y aprendiendo, que no podemos quedarnos en el pasado porque el futuro es mucho mucho más alucinante. ¡Que viva el tiempo! ¡Salud!

S. y la obligación de no quejarse

Conocí a S. el año pasado. Bueno, decir que la conocí es un poco inexacto porque nunca he visto su cara ni he escuchado su voz. Solo sé que existe porque la tengo en el messenger y porque todos los días, gracias, desde octubre aprendo algo nuevo sobre el oficio del editor y sobre la obligación de no quejarse.
Resulta que S. tuvo hace mucho tiempo un accidente grave que le trajo terribles consecuencias, al punto que ni los médicos logran entender cuál es el milagro que la mantiene viva. Su vida transcurre entre el hospital y la casa y siempre tiene que estar conectada a máquinas que le dan lo que su cuerpo no puede producir.
Sin embargo, pese a todos los inconvenientes que le trae su enfermedad, ella es una de las personas más activas que conozco. Es esta actividad la que la mantiene viva. Ella no se deja morir en una cama y busca cada vez cosas que hacer y maneras de ayudar a otros y de ayudarse. Ella dice que todo es una terapia, y seguro lo es, pero yo creo que la cosa va más allá: es una cuestión de sacarle el jugo a la vida y de aprender a vivir cada uno de los instantes que tienes como si realmente fuera el último.
Yo tiendo a quejarme frecuentemente y por todo, por ejemplo, llevo trabajando casi sin para como tres semanas y siento que no puedo con mi vida, pero de pronto me acuerdo de S. y caigo en la cuenta de lo pequeños que son mis problemas y de lo poco que hago para minimizarlos. A veces pasa que no nos damos cuenta de lo afortunados que somos, de lo completos y lo sanos y lo llenos de vida que estamos, de los millones de cosas que hay a nuestro alrededor.
Qué pena que siempre tenga que haber personas como S. para hacernos caer en cuenta de nuestra estupidez en lugar de ser capaces de agradecer nada más al abrir los ojos.