viernes
Y la noticia es...
Que he decidido no escribir más en el blog de Olivia, me aburrí, solo eso, así que me despido, gracias por sus lecturas, sus comentarios y por todo. Yo me pinto de colores y sigo de viaje...
Y eso...
Mmm, quedé mal, no escribí mi evaluación del año el 11. Debo decir que fue un buen cumpleaños, la pasé bien con mis amigos, con mi familia, llena de llamadas y visitas, bien. Me encanta cumplir años y festejar mucho mucho el hecho de llegar a un año más de vida. Claro que los 31 ya suena, y harrrrrrrrto.
De mi año 2008, el de los 30, diré que fue un año bueno, muy muy bueno, creo que de los mejores años que he tenido en mi vida, y encima fue bisiesto, con un día más para disfrutar y vivir y aprender.
Este fue un año de viajes, hice mi supersoñado viaje a Europa y fue hermosísimo. Fue hermosísimo conocer tantas cosas nuevas, conocer a tanta gente nueva, reencontrarme con mi hermana y mi añoradísimo Madrid. También conocí Lima, pero más que el viaje a Lima lo maravilloso fue reencontrarme, luego de dos años, con algunos de mis queridos amigos del máster. También visité a mi familia de Cuenca más veces de las que pensé.
En cuanto al trabajo también fue un buen año, un poco monótono quizá pero bueno, aprendí muchas cosas más que del oficio de mí misma, sobre todo en esto del liderazgo que a ratos me cuesta tanto. Terminé 2008 y empecé 2009 con mucho trabajo que hacer y muchos nuevos retos, eso me emociona, y siempre es bueno saber que pese a la monotonía de a veces hay nuevos planes por cumplir.
En lo relacionado con el corazón fue un año feliz y triste, pero sobre todo de aprendizaje. Conocer a PJ fue quizá lo más importante que me pasó este año, y cómo se dio este proceso de conocernos, de esa manera tan espectacular en el ascensor justo la víspera de mis 30, la tarjeta que nos acercó justo en mi cumple, los fuegos artificiales la primera vez que se quedó a dormir en mi casa, en fin, tantas cosas tan de película y lo cercanos que llegamos a ser y ese sentir tan cerca a alguien que de la noche a la mañana deja de ser un extraño y esa complicidad, en fin tantas cosas. Y, bueno, luego ver cómo las cosas lindas se van quedaaaaaaaaaaaaando porque nos negamos a dejar de lado nuestros traumas y nuestros estereotipos, cómo cada uno al final se niega a ceder y dejamos que la cabeza mande cuando el corazoncito nos dice otra cosa. En fin... ha sido triste esto de terminar, pero también he aprendido a descubrir cuáles son las cosas que quiero, a no traicionarme a mi misma ni a mis sueños, a ser valiente y atreverme a crecer, aunque crecer signifique ver otra vez, y con dolorcito, sí, mi casa vacía y que haya noches en las que resulta tan duro no decaer. Eso, quizá tenga que pasar tiempo para que logre entender bien las cosas, pero si hay algo que sé es que no le voy a cerrar las puertas al amor porque las cosas no siempre sean como quiero. La vida nos sorprende y vaya que me ha sorprendido.
Y eso, no sé qué más decir. Que se casó mi ñaño y que me alegra, que esa es otra prueba irrefutable de que el amor existe, de que hay gente que puede ser capaz de querer pese a mil barreras de tiempo, espacio y pensamiento que pueda haber.
Mi ñaña volvió y mi familia otra vez está completa y ya no somos cinco sino seis, y a veces hasta ocho porque me sobri y mi prima casi siempre están.
Y, como siempre, un año más de compartir con mis amigos y sentirles cerquita, solo eso, sentirles cerquita aunque a veces piense que no me entienden y que no mismo entiendo tantas cosas que hacen, pero están y son y eso es lo importante.
Eso, un buen 2008 definitivamente.
¿Cómo empiezo 2009? Físicamente cansada y vitalmente llena de retos y de nuevas cosas por hacer, a la expectativa para ver qué nuevas sopresitas me da la vida y agradecida con Dios porque puedo agradecer y querer seguir, solo espero poder hacer bien las cosas.
De mi año 2008, el de los 30, diré que fue un año bueno, muy muy bueno, creo que de los mejores años que he tenido en mi vida, y encima fue bisiesto, con un día más para disfrutar y vivir y aprender.
Este fue un año de viajes, hice mi supersoñado viaje a Europa y fue hermosísimo. Fue hermosísimo conocer tantas cosas nuevas, conocer a tanta gente nueva, reencontrarme con mi hermana y mi añoradísimo Madrid. También conocí Lima, pero más que el viaje a Lima lo maravilloso fue reencontrarme, luego de dos años, con algunos de mis queridos amigos del máster. También visité a mi familia de Cuenca más veces de las que pensé.
En cuanto al trabajo también fue un buen año, un poco monótono quizá pero bueno, aprendí muchas cosas más que del oficio de mí misma, sobre todo en esto del liderazgo que a ratos me cuesta tanto. Terminé 2008 y empecé 2009 con mucho trabajo que hacer y muchos nuevos retos, eso me emociona, y siempre es bueno saber que pese a la monotonía de a veces hay nuevos planes por cumplir.
En lo relacionado con el corazón fue un año feliz y triste, pero sobre todo de aprendizaje. Conocer a PJ fue quizá lo más importante que me pasó este año, y cómo se dio este proceso de conocernos, de esa manera tan espectacular en el ascensor justo la víspera de mis 30, la tarjeta que nos acercó justo en mi cumple, los fuegos artificiales la primera vez que se quedó a dormir en mi casa, en fin, tantas cosas tan de película y lo cercanos que llegamos a ser y ese sentir tan cerca a alguien que de la noche a la mañana deja de ser un extraño y esa complicidad, en fin tantas cosas. Y, bueno, luego ver cómo las cosas lindas se van quedaaaaaaaaaaaaando porque nos negamos a dejar de lado nuestros traumas y nuestros estereotipos, cómo cada uno al final se niega a ceder y dejamos que la cabeza mande cuando el corazoncito nos dice otra cosa. En fin... ha sido triste esto de terminar, pero también he aprendido a descubrir cuáles son las cosas que quiero, a no traicionarme a mi misma ni a mis sueños, a ser valiente y atreverme a crecer, aunque crecer signifique ver otra vez, y con dolorcito, sí, mi casa vacía y que haya noches en las que resulta tan duro no decaer. Eso, quizá tenga que pasar tiempo para que logre entender bien las cosas, pero si hay algo que sé es que no le voy a cerrar las puertas al amor porque las cosas no siempre sean como quiero. La vida nos sorprende y vaya que me ha sorprendido.
Y eso, no sé qué más decir. Que se casó mi ñaño y que me alegra, que esa es otra prueba irrefutable de que el amor existe, de que hay gente que puede ser capaz de querer pese a mil barreras de tiempo, espacio y pensamiento que pueda haber.
Mi ñaña volvió y mi familia otra vez está completa y ya no somos cinco sino seis, y a veces hasta ocho porque me sobri y mi prima casi siempre están.
Y, como siempre, un año más de compartir con mis amigos y sentirles cerquita, solo eso, sentirles cerquita aunque a veces piense que no me entienden y que no mismo entiendo tantas cosas que hacen, pero están y son y eso es lo importante.
Eso, un buen 2008 definitivamente.
¿Cómo empiezo 2009? Físicamente cansada y vitalmente llena de retos y de nuevas cosas por hacer, a la expectativa para ver qué nuevas sopresitas me da la vida y agradecida con Dios porque puedo agradecer y querer seguir, solo espero poder hacer bien las cosas.
lunes
2009
Empiezo el 2009, otro año más, los 31 que se acercan sin solución, mucho mucho mucho trabajo gracias a Dios, el corazoncito cerrado por derribo, la vida qeu sigue, en fin, otro año más. No voy a evaluar mi año porque mi evaluación es el 11, como buena capricorniana egocéntrica jajajajaja. Feliz año a todos.
Y eso sería, básicamente
Bueno, resulta que terminé con PJ. Sí ya pasó hace como tres semanas pero recién ahora me pongo a escribir. Igual no hay mucho que decir. Las cosas se terminaron porque no íbamos en la misma onda, porque estábamos subidos en el mismo tren pero no íbamos al mismo sitio. Es una pena. la verdad, de hecho lo único que pienso cuando pienso en este rompimiento es eso: qué huevada. Es una huevada que hayamos terminado, o mejor dicho que no haya funcionado. Es una huevada porque nos queríamos y nos sentíamos a gusto y cuando estábamos juntos todo era tan divertido y tan mágico. Es una huevada porque quieras o no siempre te queda esa sensación estúpida de qué hice mal, por qué no soy yo la mujer para él ni él el hombre para mí. Es una huevada porque mi casa, el barrio, la música, el café de la mañana, el pan, las golosinas, las películas, todo está lleno de PJ y ya no está y nunca más va a estar ni vamos a ser los dos que algún rato fuimos. Es una huevada porque aunque nos digamos que vamos a ser amigos, es una mentira porque nunca fuimos amigos, porque siempre fuimos pareja y a veces hasta ni sé si fuimos pareja o no. En fin. Es una huevada porque puedo soportar los días, pero las noches me resultan complicadas y me cuesta poder dormirme. Porque otra vez toca hacer un millón de cosas sola y esperar a ver si algún día aparece la persona que sea para mí. Eso.
Pero de todas maneras no todo es tan terrible, al fin y al cabo aunque sea triste no me arrepiento de la decisión qeu tomé porque juntos ya no íbamos a ninguna parte, porque al final de todo ya no me sentía a gusto, porque me molestaba tener que ser yo la que tenga que estar esperaaaaaaaando a ver si él me daba un poco de su tiempo libre, a ver si se dignaba dormir conmigo, en fin, a ver si dejaba de trabajar y me daba el tiempo que esta relación y yo nos merecíamos. No termino enojada ni odiando, no, solo con pena de que no haya funcionado, de que no hayamos sido compatibles a la hora de la hora, de que nuestras taras mentales sigan impidiéndonos ser felices. Y no hay vuelta atrás porque yo no voy a ceder y PJ tampoco.
De esta historia he sacado dos cosas importantes:
Una, que en cualquier parte y de la manera más sorpresiva puedes encontrar y conocer a alguien. Que solo es cuestión de tener las antenitas alertas y hacerle caso al clic, aunque luego se apague.
Dos, que ahora ya sé lo que quiero, ya sé cuál es el tipo de relación que me interesa y, por consiguiente, sé qué es lo que no quiero, lo que no me interesa, lo que no me llama.
Eso sería, básicamente, qué pena que no haya funcionado, de verdad, pero así es la vida, los viajes son los viajes y hay que aprovechar mientras duren... Igual, el último tren nunca se me va a ir.
Pero de todas maneras no todo es tan terrible, al fin y al cabo aunque sea triste no me arrepiento de la decisión qeu tomé porque juntos ya no íbamos a ninguna parte, porque al final de todo ya no me sentía a gusto, porque me molestaba tener que ser yo la que tenga que estar esperaaaaaaaando a ver si él me daba un poco de su tiempo libre, a ver si se dignaba dormir conmigo, en fin, a ver si dejaba de trabajar y me daba el tiempo que esta relación y yo nos merecíamos. No termino enojada ni odiando, no, solo con pena de que no haya funcionado, de que no hayamos sido compatibles a la hora de la hora, de que nuestras taras mentales sigan impidiéndonos ser felices. Y no hay vuelta atrás porque yo no voy a ceder y PJ tampoco.
De esta historia he sacado dos cosas importantes:
Una, que en cualquier parte y de la manera más sorpresiva puedes encontrar y conocer a alguien. Que solo es cuestión de tener las antenitas alertas y hacerle caso al clic, aunque luego se apague.
Dos, que ahora ya sé lo que quiero, ya sé cuál es el tipo de relación que me interesa y, por consiguiente, sé qué es lo que no quiero, lo que no me interesa, lo que no me llama.
Eso sería, básicamente, qué pena que no haya funcionado, de verdad, pero así es la vida, los viajes son los viajes y hay que aprovechar mientras duren... Igual, el último tren nunca se me va a ir.
domingo
Olivia Biel
Domingo de turno. Nada que hacer en el norte de Machachi. Pereza. La cosa es que hueveando por la red llegué a esta página donde puedes ver, entre otras cosas, a qué celebridad te pareces. Resulta que Jessica Biel y yo podemos pasar por hermanas porque nos parecemos en un 80% jajajajaja. Menos mal que no me dijeron que soy la viva imagen de Marian Sabaté o de Sharon jajajaja. Es tan gracioso esto de no hacer nada, uno encuentra cada página para desocupados. Harán la prueba, puede tocarles alguna sorpresita.viernes
Sueños
Creo que ya he comentado varias veces que he tenido la suerte de realizar muchos de mis sueños, a veces pasa que digo las cosas y suceden, así al claro estilo de 'El Secreto' y el resto de libros de autoayuda jajaja.
Recuerdo que cuando estaba en sexto curso y me tocaba escoger carrera, yo tenía dos opciones: la comunicación y la literatura, pero en ninguna universidad ofrecían las dos en una sola, así que yo estaba dispuesta a hacer la maratón de estudiar comunicación presencial y literatura a distancia. Y, bueno, soñaba con que alguna U abriera la carrera de mis sueños: Comunicación y Literatura y voilá, que termino el colegio y justo justo se abre esa carrera en la U en la que quería estudiar.
Y cuando empecé a trabajar como correctora y las obras de la RAE eran (y son) la biblia de la profesión, soñaba con ir algún día a la RAE, me imaginaba cómo sería si se pudiera estudiar ahí o ver cómo se trabaja. Y voilá, en el 2006 me saqué la beca para estudiar lexicografía en la RAE y pude entrar a la Academia y ver cómo trabajaban y estar seis meses ahí, casi casi en primera fila.
En el post anterior conté cómo siempre fue mi sueño conocer Atenas, pero siempre me parecía un poquito lejos como para ir y muy caro... total, voilá, casi sin planearlo mucho fui y la conocí.
Y así, han sido miles los sueños que he tenido y se han realizado: hacer mi maestría (la primera al menos) sin pagar un centavo, viajar, ser la jefa de mi departamento, vivir sola, hasta tener un novio adicto al trabajo (ciudado con lo que desees, que se puede cumplir jeje), en fin, tantas, tantas cosas que se han dado en mi vida en el momento preciso y tal como las soñé. Sé que muchas veces he hablado de esto, pero ahora que me siento un poco triste y cansada y confundida, me hacía falta recordar que siempre después de las desolaciones vienen las consolaciones y que estas son muchísimas, y mucho más grandes que los momentos tristes. Yo me suelo deprimir por huevadas y olvidarme por ratitos de que los sueños siempre se cumplen, siempre, es cuestión de soñar seguido, de luchar porque las cosas se den, de confiar en que te las mereces, en fin, eso.
Recuerdo que cuando estaba en sexto curso y me tocaba escoger carrera, yo tenía dos opciones: la comunicación y la literatura, pero en ninguna universidad ofrecían las dos en una sola, así que yo estaba dispuesta a hacer la maratón de estudiar comunicación presencial y literatura a distancia. Y, bueno, soñaba con que alguna U abriera la carrera de mis sueños: Comunicación y Literatura y voilá, que termino el colegio y justo justo se abre esa carrera en la U en la que quería estudiar.
Y cuando empecé a trabajar como correctora y las obras de la RAE eran (y son) la biblia de la profesión, soñaba con ir algún día a la RAE, me imaginaba cómo sería si se pudiera estudiar ahí o ver cómo se trabaja. Y voilá, en el 2006 me saqué la beca para estudiar lexicografía en la RAE y pude entrar a la Academia y ver cómo trabajaban y estar seis meses ahí, casi casi en primera fila.
En el post anterior conté cómo siempre fue mi sueño conocer Atenas, pero siempre me parecía un poquito lejos como para ir y muy caro... total, voilá, casi sin planearlo mucho fui y la conocí.
Y así, han sido miles los sueños que he tenido y se han realizado: hacer mi maestría (la primera al menos) sin pagar un centavo, viajar, ser la jefa de mi departamento, vivir sola, hasta tener un novio adicto al trabajo (ciudado con lo que desees, que se puede cumplir jeje), en fin, tantas, tantas cosas que se han dado en mi vida en el momento preciso y tal como las soñé. Sé que muchas veces he hablado de esto, pero ahora que me siento un poco triste y cansada y confundida, me hacía falta recordar que siempre después de las desolaciones vienen las consolaciones y que estas son muchísimas, y mucho más grandes que los momentos tristes. Yo me suelo deprimir por huevadas y olvidarme por ratitos de que los sueños siempre se cumplen, siempre, es cuestión de soñar seguido, de luchar porque las cosas se den, de confiar en que te las mereces, en fin, eso.
domingo
A la mierda los pastores, se acabó la Navidad
Alguna vez escuché que en alguna parte, debe haber sido Europa o Estados Unidos (o algún lugar del primer mundo, donde pueden perder el tiempo en estas cosas), la gente tiene el síndrome de posvacaciones. O sea, regresas de tus vacaciones y luego te da una especie de depresión porque toca retomar la vida y dejar atrás los tiempos de relax. A mí me está pasando un poco. Y no quiero decir que tenga tiempo para andar con esas tonteras de deprimirme porque se acabaron las vacaciones, pero es un poco chocante eso de volver a la rutina y sentir que de tus supervacaciones solo quedan miles de fotos y ya...
He vuelto a mi vida, después de meses de estar planeando las vacaciones y un mes maravilloso perdida en el mundo, y las cosas, como siempre, siguen iguales. A veces me pregunto de qué sirve tener dos maestrías para esto, para esta rutina tan pendeja de corregir comas y faltas estúpidas, y para que al final quienes se lleven los laureles sean 'los periodistas', los 'que escriben', los 'que estudiaron comunicación', en fin. No sé si me merezco esto, pero es lo que hay, así que toca ponerle buena cara.
Con PJ las cosas siguen bien, a su manera, con una relación puertas adentro y los amigos que dicen que debería encontrar a alguien más, que quiera compartir más mi vida, que tenga mis mismos planes, que sea más guapo... y yo quedándome porque sé, con mi corazón más que con mi cabeza, que es un hombre maravilloso con el que quiero seguir compartiendo el viaje. Eso.
Creo que estoy un poco triste y confundida y cansada, además de pobre porque por primera vez en mi vida no tengo para pagar ni el arriendo.
Claro que también hay algunos planes que se están demorando pero que están y me ilusionan, lo bueno es que siempre hay planes y esa seguridad de que los momentos cojudos de la vida duran poco, ojalá este síndrome posvacaciones no dure mucho, me imagino que no.
He vuelto a mi vida, después de meses de estar planeando las vacaciones y un mes maravilloso perdida en el mundo, y las cosas, como siempre, siguen iguales. A veces me pregunto de qué sirve tener dos maestrías para esto, para esta rutina tan pendeja de corregir comas y faltas estúpidas, y para que al final quienes se lleven los laureles sean 'los periodistas', los 'que escriben', los 'que estudiaron comunicación', en fin. No sé si me merezco esto, pero es lo que hay, así que toca ponerle buena cara.
Con PJ las cosas siguen bien, a su manera, con una relación puertas adentro y los amigos que dicen que debería encontrar a alguien más, que quiera compartir más mi vida, que tenga mis mismos planes, que sea más guapo... y yo quedándome porque sé, con mi corazón más que con mi cabeza, que es un hombre maravilloso con el que quiero seguir compartiendo el viaje. Eso.
Creo que estoy un poco triste y confundida y cansada, además de pobre porque por primera vez en mi vida no tengo para pagar ni el arriendo.
Claro que también hay algunos planes que se están demorando pero que están y me ilusionan, lo bueno es que siempre hay planes y esa seguridad de que los momentos cojudos de la vida duran poco, ojalá este síndrome posvacaciones no dure mucho, me imagino que no.
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